CYNOSDIOGENES filosofía feroz

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Enero del 2008


Tales de Mileto

Publicado el 25 de Enero, 2008, 14:05. en General.
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TALES de Mileto

Nació en el año 640 a.C. y murió en el año 546. No se sabe si era oriundo de Mileto o si era de origen fenicio. Lo cierto es que vivió en Mileto (colonia griega del Asia Menor) y fue legislador de esa ciudad. Además fue matemático y astrónomo. Aristóteles lo llama "Padre de la Filosofía".

Tales buscaba el Primer Principio de Todas las Cosas, el principio del que todo proviene y al que todo regresa y del que cada cosa particular no es sino una variación. Y lo buscaba —según Aristóteles— en el reino de lo material. Así llegó a afirmar que el primer principio es el agua y que de ella proviene todo por condensación y dilatación. Según Gadamer, lo que tanto Tales como el resto de los milesios buscaban era un elemento que aludiera a la mutabilidad de las cosas, con lo que habrían estado más cerca de Heráclito de lo que se cree.

El mayor mérito de Tales fue haber buscado, basándose sólo en la razón y la experiencia, el principio originario de todo ser. De este modo transformó en tema de reflexión crítica la visión que todo hombre tiene del mundo y de la vida.

Paralelamente, Tales afirmaba que «todo está lleno de dioses». Esta frase ha sido interpretada de múltiples formas. John Burnet sostiene que Tales quería decir que el mundo está lleno de energía, de fuerzas; como cuando afirmaba que el imán tiene alma porque atrae al hierro. Otros han pretendido que el agua era el primero de los dioses de Tales, pero no tenemos noticia alguna de que Tales haya considerado a su principio originario como un dios. Por su parte, Étienne Gilson sostiene que Tales formuló esta afirmación, incompatible con su teoría de que todo proviene del agua, para no perder su religión. Según Gilson, el agua daba cuenta del mundo de las cosas pero nada decía de la condición personal del hombre que, no queriendo quedarse solo en un mundo de meros objetos, no estaba dispuesto a renunciar a sus dioses. La coherencia total entre las proposiciones referidas al Primer Principio y las referidas a los dioses se dio luego con Aristóteles y los estoicos, pero a costa de la propia religión griega. Con una actitud más mesurada, Werner Jaeger dice que “al tratar de Tales es naturalmente imposible conocer la conexión interna entre su audaz afirmación de que todo está lleno de dioses y sus ideas más específicas”.

N. del E.: Tales es conocido también por haber probado varios teoremas de Geometría, disciplina de la cual es uno de los fundadores. Entre ellos cabe mencionar el llamado "Teorema de Tales", que es la base de la idea de "linealidad" y el Teorema de los triángulos inscriptos en semicircunferencias.

 

Fragmentos y testimonios de Tales

Publicado el 25 de Enero, 2008, 13:55. en General.
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Fragmentos y testimonios de Tales
630/625–545 ane

I. Cronología y origen

(D-K 11 A 1) D. Laercio I 37-38:

Fhsì d! !ApollódwroV e1n toîV CronikoîV gegenh<sqai au1tòn katà tò prw<ton e5toV th<V triakosth<V pémpthV [e1náthV †] o1lumpiádoV. e1teleúthse d! e1tw<n e2bdomh'konta o1ktw' {h5, w2V SwsikráthV fhsín, e1nenh'konta}* teleuth<sai gàr e1pì th<V penthkosth<V o1gdóhV o1lumpiádoV, gegonóta katà Kroîson. 


Apolodoro, en sus Crónicas, dice que había nacido en el primer año de la Olimpíada 35 (640 a.n.e.) [o “de la 39” (624)]. Y murió a la edad de setenta y ocho años (o, como dice Sosícrates, a los noventa), porque murió en la Olimpíada 58 (548-545 a.n.e.), siendo contemporáneo de Creso.

(D-K 11 A 2) Suidas:

Qalh<V !Examúou kaì KleoboulínhV Milh'sioV, w2V dè 9HródotoV Foînix, gegonw>V prò Kroísou e1pì th<V le o1lumpiádoV, katà dè Flégonta gnwrizómenoV h5dh e1pì th<V z ... e1teleúthse dè ghraiòV qew'menoV gumnikòn a1gw<na, pilhqeìV dè u2pò toû o5clou kaì e1kluqeìV u2pò toû kaúmatoV. 

El milesio Tales, hijo de Examio y Cleobulina, pero fenicio según Heródoto, nació antes de Creso durante la Olimpíada 35 (640-637 a.n.e.). Según Flegonte, era conocido ya en la séptima Olimpíada (752-749 a.n.e.) ... murió viejo, mientras presenciaba un certamen gimnástico, aplastado por la multitud y agotado por el calor.

(D-K 11 A 1) D. Laercio I 22:

!Hn toínun o2 Qalh<V, w2V mèn 9HródotoV kaì DoûriV kaì DhmókritóV fasi, patròV mèn !Examúou, mhtròV dè KleoboulínhV, e1k tw<n Qhlidw<n, oi7 ei1si FoínikeV, eu1genéstatoi tw<n a1pò Kádmou kaì !Agh'noroV. {h3n dè tw<n e2ptà sofw<n,} kaqà kaì Plátwn fhsí* kaì prw<toV sofòV w1nomásqh a5rcontoV !Aqh'nhsi Damasíou, kaq! o8n kaì oi2 e2ptà sofoì e1klh'qhsan, w7V fhsi Dhmh'trioV o2 FalhreùV e1n tñ< tw<n !Arcóntwn a1nagrafh<i. e1politografh'qh dè e1n Milh'twi, o7te h3lqe sùn Neílewi e1kpesónti FoiníkhV* w2V d! oi2 pleíouV fasín, i1qagenh>V Milh'sioV h3n kaì génouV lamproû.

Tales, como dicen Heródoto, Duris y Demócrito, tuvo por padre a Examio y por madre a Cleobulina, de la familia de los Telidas, que son fenicios, los más notables de los descendientes de Cadmo y Agenor. Era uno de los siete sabios, como dice Platón. Fue el primero en recibir el nombre de sabio, cuando se nombraron así los siete, siendo arconte de Atenas Damasio, como dice Demetrio Falero en su Catálogo de los arcontes. Fue inscrito como ciudadano de Mileto, cuando llegó allí con Neleo, que había sido expulsado de Fenicia. Pero como afirma la mayoría, era Milesio de nacimiento y de familia ilustre.

II. Escritos

(D-K 11 B 1) Simplicio, Fís. 23, 32-33:

Q. dè prw<toV paradédotai th>n perì fúsewV i2storían toîV /Ellhsin e1kfh<nai, pollw<n mèn kaì a5llwn progegonótwn, w2V kaì tv< Qeofrástv dokeî, au1tòV dè polù dienegkw>n e1keínwn w2V a1pokrûyai pántaV toùV prò au1toû. légetai dè e1n grafaîV mhdèn katalipeîn plh>n th<V kalouménhV Nautikh<V a1strologíaV.

Según la tradición, Tales fue el primero en revelar a los griegos la investigación de la naturaleza, y aunque le precedieron muchos otros, según Teofrasto cree también, les aventajó tanto que los eclipsó a todos. Se dice que no dejó nada por escrito, excepto la llamada Astrología Náutica.

(D-K 11 A 1) D. Laercio, I, 23:

kaì katá tinaV mèn súggramma katélipen ou1dén* h2 gàr ei1V au1tòn a1naferoménh Nautikh> a1strología Fw'kou légetai ei3nai toû Samíou. KallímacoV d! au1tòn oi3den eu2reth>n th<V a5rktou th<V mikrâV ... katá tinaV dè móna dúo sunégraye Perì troph<V kaì !IshmeríaV.

Y según algunos no dejó ningún escrito, pues la Astrología Náutica que se le atribuye se dice que es de Foco de Samos. Calímaco lo conoce como el descubridor de la Osa Menor ... pero, según otros, escribió sólamente dos obras: Sobre el solsticio y Sobre el equinoccio.

III. Viaje a Egipto

(D-K 11 A 11) Josefo, Contra Apionem I, 2:

a1llà mh>n kaì toùV perì tw<n ou1raníwn te kaì qeíwn prw'touV par! /Ellhsi filosofh'santaV oi3on Ferekúdhn te tòn Súrion kaì Puqagóran kaì Qálhta pánteV sumfw'nwV o2mologoûsin Ai1guptíwn kaì Caldaíwn genoménouV.

Todos están de acuerdo en que los primeros que entre los griegos filosofaron sobre las cosas celestes y divinas, como Ferécides de Siro, Pitágoras y Tales, fueron discípulos de los egipcios y caldeos.

(D-K 11 A 11) Aecio, De placitis reliquiae, I, 3, 1:

Q. ... filosofh'saV e1n Ai1gúptv h3lqen ei1V Mílhton presbúteroV.

Tras dedicarse a la filosofía en Egipto, vino a Mileto, cuando era más viejo.

(D-K 11 A 16) Aecio, De placitis reliquiae, IV, 1, 1:

Q. toùV e1thsíaV a1némouV oi5etai pnéontaV tñ< Ai1gúptv a1ntiprosw'pouV e1paírein toû Neílou tòn o5gkon dià tò tàV e1kroàV au1toû tñ< paroidh'sei toû a1ntiparh'kontoV pelágouV a1nakóptesqai. 

Tales cree que los vientos etesios, cuando soplan contra Egipto, elevan la masa del Nilo, porque sus corrientes son rechazadas por la hinchazón del mar que se mueve en sentido contrario.

IV. Principios filosóficos

a) La tierra flota sobre el agua que es la fuente de todas las cosas

(D-K 11 A 1) D. Laercio I, 27:

!Arch>n dè tw<n pántwn u7dwr u2pesth'sato, kaì tòn kósmon e5myucon kaì daimónwn plh'rh.

Supone que el agua es el principio de todas las cosas y que el cosmos está animado y lleno de démones.

(D-K 11 A 12) Aristóteles, Met. I 3, 983b:

tw<n dh> prw<ton filosofhsántwn oi2 pleîstoi tàV e1n u7lhV ei5dei mónaV w1ih'qhsan a1rcàV ei3nai pántwn* e1x ou4 gàr e5stin a7panta tà o5nta kaì e1x ou4 gígnetai prw'tou kaì ei1V o8 fqeíretai teleutaîon, th<V mèn ou1síaV u2pomenoúshV toîV dè páqesi metaballoúshV, toûto stoiceîon kaì taúthn a1rch'n fasin ei3nai tw<n o5ntwn, kaì dià toûto ou5te gígnesqai ou1dèn oi5ontai ou5t! a1póllusqai, w2V th<V toiaúthV fúsewV a1eì swizoménhV ... deî gàr ei3naí tina fúsin h6 mían h6 pleíouV miâV, e1x w4n gígnetai ta3lla swizoménhV e1keínhV. tò méntoi plh<qoV kaì tò ei3doV th<V toiaúthV a1rch<V ou1 tò au1tò pánteV légousin, a1llà Qalh<V mèn o2 th<V toiaúthV a1rchgòV filosofíaV u7dwr ei3naí fhsin {diò kaì th>n gh<n e1f! u7datoV a1pefaíneto ei3nai}.

La mayoría de los que filosofaron por primera vez creyeron que los únicos principios de todas las cosas son de especie material. Pues aquello a partir de lo cual existen todas las cosas, y lo primero a partir de lo cual se generan y el término en que se corrompen, permaneciendo la sustancia pero cambiando en los accidentes, dicen que es el elemento y el principio de las cosas que existen; por esto creen que nada se genera ni se corrompe, pues tal naturaleza se conserva siempre... Pues ha de haber alguna naturaleza, ya sea única o múltiple, de la cual se generan las demás cosas, conservándose ella. En cuanto al número y la especie de tal principio no todos dicen lo mismo, sino que Tales, iniciador de tal filosofía, dice que es el agua (y por ello también manifestó que la tierra está sobre agua).

b) Hilozoísmo

(D-K 11 A 3) Esc. a Platón, Rep. 600 a:

a1llà kaì a5yuca yuch>n e5cein o2pwsoûn e1k th<V magnh'tidoV kaì toû h1léktrou. a1rch>n dè tw<n stoiceíwn tò u7dwr. tòn dè kósmon e5myucon e5fh kaì daimónwn plh'rh.

También dice que, en cierto modo, las cosas inanimadas tienen alma, a partir de la observación del imán y del ámbar. Que el agua es principio de los elementos y que el cosmos está animado y lleno de démones.

(D-K 11 A 22) Arist.., Del Alma, I 2, 405 a:

e5oike dè kaì Qalh<V, e1x w4n a1pomnhmoneúousi, kinhtikón ti th>n yuch>n u2polabeîn, ei5per tòn líqon e5fh yuch>n e5cein o7ti tòn sídhron kineî.

Parece que también Tales, según comentan, supuso que el alma era algo que mueve, si realmente dijo que la piedra (magnética) tiene alma porque mueve al hierro.

(D-K 11 A 1) D. Laercio I, 24:

!AristotélhV dè kaì 9IppíaV fasìn au1tòn kaì toîV a1yúcoiV metadidónai yuch<V, tekmairómenon e1k th<V líqou th<V magnh'tidoV kaì toû h1léktrou.

Aristóteles e Hipias dicen que (Tales) hizo partícipes de alma a las cosas inanimadas, demostrándolo a partir de la piedra del imán y del ámbar.

(D-K 11 A 23) Aecio, I 7, 11:

Q. noûn toû kósmou tòn qeón, tò dè pân e5myucon a7ma kaì daimónwn plh<reV* dih'kein dè kaì dià toû stoiceiw'douV u2groû dúnamin qeían kinhtikh>n au1toû.

Tales sostuvo que dios es la inteligencia del cosmos, que el universo está animado y lleno de démones y que a través de la humedad elemental penetra una fuerza divina que la mueve.

c) Condensación y rarefacción

Simplicio, Fís. 180 14-16:

kaì oi2 e8n dè kaì kinoúmenon th>n a1rch>n u2poqémenoi, w2V Qalh<V kaì !AnaximénhV, manw'sei kaì puknw'sei th>n génesin poioûnteV, e1nantíaV kaì ou4toi a1rcàV e5qento th>n mánwsin kaì tn>n púknwsin.

Los que sostienen que el principio es uno y en movimiento, como Tales y Anaxímenes, al suponer la generación por condensación y rarefacción, sostienen que la condesación y rarefacción son principios contrarios.

V. Actividades e interpretaciones de Tales

a) Tales fisiólogo

(D-K 11 A 12) Arist., Met. I 3, 983b:

deî gàr ei3naí tina fúsin h6 mían h6 pleíouV miâV, e1x w4n gígnetai ta3lla swizoménhV e1keínhV. tò méntoi plh<qoV kaì tò ei3doV th<V toiaúthV a1rch<V ou1 tò au1tò pánteV légousin, a1llà Qalh<V mèn o2 th<V toiaúthV a1rchgòV filosofíaV u7dwr ei3naí fhsin {diò kaì th>n gh<n e1f! u7datoV a1pefaíneto ei3nai}, labw>n i5swV th>n u2pólhyin taúthn e1k toû pántwn o2rân th>n trofh>n u2gràn ou3san kaì au1tò tò qermòn e1k toútou gignómenon kaì toútv zw<n {tò d! e1x ou4 gígnetai, toût! e1stìn a1rch> pántwn}, diá te dh> toûto th>n u2pólhyin labw>n taúthn kaì dià tò pántwn tà spérmata th>n fúsin u2gràn e5cein* tò d! u7dwr a1rch> th<V fúsew'V e1sti toîV u2groîV. ei1sì dé tineV oi8 kaì toùV pampalaíouV kaì polù prò th<V nûn genésewV kaì prw'touV qeologh'santaV ou7twV oi5ontai perì th<V fúsewV u2polabeîn* !Wkeanón te gàr kaì Thqùn e1poíhsan th<V genésewV patéraV.

a1rch> pántwn}, diá te dh> toûto th>n u2pólhyin labw>n taúthn kaì dià tò pántwn tà spérmata th>n fúsin u2gràn e5cein* tò d! u7dwr a1rch> th<V fúsew'V e1sti toîV u2groîV. ei1sì dé tineV oi8 kaì toùV pampalaíouV kaì polù prò th<V nûn genésewV kaì prw'touV qeologh'santaV ou7twV oi5ontai perì th<V fúsewV u2polabeîn* !Wkeanón te gàr kaì Thqùn e1poíhsan th<V genésewV patéraV.

Pues ha de haber alguna naturaleza, ya sea única o múltiple, de la cual se generan las demás cosas, conservándose ella. En cuanto al número y la especie de tal principio no todos dicen lo mismo, sino que Tales, iniciador de tal filosofía, dice que es el agua (y por ello también manifestó que la tierra está sobre agua), tomando, tal vez, dicha suposición de la observación de que el alimento de todas las cosas es siempre húmedo y que el calor mismo surge de éste y vive por éste (aquello de donde las cosas nacen es el principio de todas ellas) Por eso llegó a esta suposición y porque las simientes de todas las cosas tienen naturaleza húmeda y el agua es, para las cosas húmedas, el principio de su naturaleza. Pero algunos consideran también que los más antiguos, muy anteriores a la generación actual y primeros en hablar sobre los dioses, pensaron así sobre la naturaleza. Hicieron, en efecto, a Océano y Tetis padres de la generación.

b) Tales astrónomo. Predicción del eclipse de sol.

(D-K 11 A 5) Plinio, Hist. Nat. II 53:

apud Graecos autem investigavit [sc. defectus rationem] omnium Thales Milesius olympiadis XLVIII anno quarto praedicto solis defectu, qui Alyatte rege factus est urbis conditae CLXX.

Graecos autem investigavit [sc. defectus rationem] omnium Thales Milesius olympiadis XLVIII anno quarto praedicto solis defectu, qui Alyatte rege factus est urbis conditae CLXX.

Entre los griegos el primero de todos que investigó la causa de un eclipse fue el milesio Tales, quien predijo el eclipse de sol que se produjo durante el reinado de Aliates, en el cuarto año de la Olimpíada 48 (585 a.n.e.), año 170 desde la fundación de Roma.

(D-K 11 A 5) Her., I 74:

diaférousi dé sfi e1p! i5shV tòn pólemon tv< e7ktv e5tei sumbolh<V genoménhV sunh'neike, w7ste th<V máchV sunestew'shV th>n h2mérhn e1xapínhV núkta genésqai. th>n dè metallagh>n taúthn th<V h2mérhV Qalh<V o2 Milh'sioV toîsi %Iwsi prohgóreuse e5sesqai, ou3ron proqémenoV e1niautòn toûton, e1n tv< dh> kaì e1géneto h2 metabolh'.

En el año sexto de la guerra que entre ellos [medos y lidios] se desarrollaba sin ventajas para uno ni para otro, sucedió que, mientras estaban combatiendo, el día se convirtió en noche. Ese cambio del día lo predijo a los jonios el milesio Tales, fijándolo en el año en que ocurrió.

c) Tales ingeniero

(D-K 11 A 6) Her., I 75:

w2V dè a1píketo e1pì tòn /Alun potamòn o2 KroîsoV, tò e1nqeûten, w2V mèn e1gw> légw, katà tàV e1oúsaV gefúraV diebíbase tòn stratón, w2V dè o2 pollòV lógoV 9Ellh'nwn, Qalh<V oi2 o2 Milh'sioV diebíbase. a1poréontoV gàr Kroísou, o7kwV oi2 diabh'setai tòn potamòn o2 stratóV ..., légetai pareónta tòn Qalh<n e1n tv< stratopédv poih<sai au1tv< tòn potamòn e1x a1risterh<V ceiròV \éonta toû stratoû kaì e1k dexih<V \éein, poih<sai dè w4de* a5nwqen toû stratopédou a1rxámenon diw'ruca baqéan o1rússein a5gonta mhnoeidéa, o7kwV a6n tò stratópedon i2druménon katà nw'tou láboi, taúthi katà th>n diw'ruca e1ktrapómenoV e1k tw<n a1rcaíwn \eéqrwn, kaì au3tiV parameibómenoV tò stratópedon e1V tà a1rcaîa e1sbálloi. w7ste e1peíte kaì e1scísqh tácista o2 potamóV, a1mfotérhi diabatòV e1géneto.

Cuando Creso llegó al río Halis, hizo cruzar al ejército —según mi versión— por los puentes que había allí; pero según una versión común entre los griegos, fue el milesio Tales quien lo hizo cruzar. En efecto, como Creso se encontraba en dificultades para que el ejército cruzara el río... se dice que Tales, que estaba presente en el campamento, hizo que el río, que corría por la izquierda del ejército, fluyera también por la derecha. Lo hizo de la manera siguiente: comenzó cavando una zanja profunda desde la parte alta del campamento, en forma de media luna, de modo que el río fluyera por detrás del campamento, desviando el antiguo curso mediante esta zanja y, después de pasar el campamento, precipitándolo en su antiguo cauce. De modo que, tan pronto como el río quedó dividido, se hizo fácilmente vadeable por ambas partes.

d) Tales estadista y organizador político

(D-K 11 A 1) D. Laercio., I 23:

Metà dè tà politikà th<V fusikh<V e1géneto qewríaV.

Después de los asuntos políticos, se dedicó a la especulación natural.

(D-K 11 A 4) Her., I 170:

crhsth> dè kaì prìn h6 diafqarh<nai !Iwníhn Qaléw a1ndròV Milhsíou e1géneto [sc. h2 gnw'mh], tò a1nékaqen génoV e1óntoV FoínikoV, o8V e1kéleue e8n bouleuth'rion %IwnaV e1kth<sqai, tò dè ei3nai e1n Tév {Téwn gàr méson ei3nai !IwníhV}, tàV dè a5llaV póliaV oi1keoménaV mhdèn h4sson nomízesqai katáper ei1 dh<moi ei3en.

sc. h2 gnw'mh], tò a1nékaqen génoV e1óntoV FoínikoV, o8V e1kéleue e8n bouleuth'rion %IwnaV e1kth<sqai, tò dè ei3nai e1n Tév {Téwn gàr méson ei3nai !IwníhV}, tàV dè a5llaV póliaV oi1keoménaV mhdèn h4sson nomízesqai katáper ei1 dh<moi ei3en.

Antes de la destrucción de Jonia, fue también útil el parecer del milesio Tales, de ascendencia fenicia: aconsejó a los jonios establecer una sede única para el consejo en Teos (pues Teos se encuentra en el centro de Jonia), y que las otras ciudades, sin disminuir su población, debían ser consideradas como distritos.

e) Tales meteorólogo y comerciante

(D-K 11 A 10) Arist., Pol. I 11, 1259a:

o1neidizóntwn gàr au1tv< dià th>n penían w2V a1nwfeloûV th<V filosofíaV ou5shV, katanoh'santá fasin au1tòn e1laiw<n foràn e1soménhn e1k th<V a1strologíaV, e5ti ceimw<noV o5ntoV eu1porh'santa crhmátwn o1lígwn a1rrabw<naV diadoûnai tw<n e1laiourgeíwn tw<n t! e1n Milh'tv kaì Cív pántwn, o1lígou misqwsámenon a7t! ou1denòV e1pibállontoV. e1peidh> d! o2 kairòV h4ke, pollw<n zhtouménwn a7ma kaì e1xaífnhV, e1kmisqoûnta o8n trópon h1boúleto, pollà crh'mata sulléxanta e1pideîxai, o7ti \áidión e1sti plouteîn toîV filosófoiV, a6n boúlwntai, a1ll! ou1 toût! e5sti perì o8 spoudázousin.

Pues se dice que, como lo injuriaban tanto por su pobreza como por la inutilidad de la filosofía, supo, por medio de la astrología, cómo sería la produción de aceitunas. Así, cuando aún era invierno, se procuró una pequeña cantidad de dinero, y depositó fianzas por todas las prensas de aceite de Mileto y de Quíos, arrendándolas por muy poco, puesto que nadie compitió. Cuando llegó el momento oportuno, al ser muchos los que a la vez y de repente las deseaban, las iba alquilando como quería, reuniendo mucho dinero, demostrando así que es fácil a los filósofos enriquecerse, si quieren hacerlo; pero que no es esto lo que les interesa.

f) Tales como sabio distraído

(D-K 11 A 9) Platón, Teet. 174a:

w7sper kaì Qalh<n a1stronomoûnta, ... , kaì a5nw bléponta, pesónta ei1V fréar, Qrâittá tiV e1mmelh>V kaì caríessa qerapainìV a1poskw<yai légetai, w2V tà mèn e1n ou1ranw<i proqumoîto ei1dénai, tà d! o5pisqen au1toû kaì parà pódaV lanqánoi au1tón.

También se dice que Tales, mientras observaba los astros..., y miraba hacia arriba se cayó en un pozo, y que una bonita y graciosa criada tracia se burló de que deseara vivamente conocer las cosas del cielo y no advirtiera las que estaban detrás de él y delante de sus pies.

g) Descubrimientos matemáticos

(D-K 11 A 20) Proclo, in Euclidem, 157,10-13:

tò mèn ou3n dicotomeîsqai tòn kúklon u2pò th<V diamétrou prw<ton Qalh<n e1keînon a1podeîxaí fasin.

Se dice que Tales fue el primero en demostrar que el círculo es dividido por el diámetro en dos partes iguales.

(D-K 11 A 20) Proclo, in Euclidem, 250, 20-251, 2:

tv< mèn ou3n Qalñ< tv< palaiv< pollw<n te a5llwn eu2résewV e7neka kaì toûde toû qewrh'matoV cáriV. légetai gàr dh> prw<toV e1keînoV e1pisth<sai kaì ei1peîn, w2V a5ra pantòV i1soskeloûV ai2 pròV tñ< básei gwníai i5sai ei1sín, a1rca¡kw'teron dè tàV “i5saV o2moíaV proseirhkénai.

i5saV o2moíaV proseirhkénai.

Hay que agradecer al viejo Tales por el descubrimiento de muchas otras cosas y por este teorema, pues se dice que fue el primero en saber y decir que los ángulos de la base de todo triángulo isósceles son iguales; aunque, en terminología más arcaica, llamó semejantes a los ángulos iguales.

(D-K 11 A 20; Eudemo, fr. 135 W.) Proclo, in Euclidem, 299, 1-4:

toûto toínun tò qew'rhma deíknusin, o7ti dúo eu1qeiw<n a1llh'laV temnousw<n ai2 katà korufh>n gwníai i5sai ei1sín, eu2rhménon mén, w7V fhsin Eu5dhmoV, u2pò Qaloû prw'tou.

Este teorema muestra ciertamente que cuando dos líneas rectas se cortan entre sí, los ángulos opuestos por el vértice son iguales. Como dice Eudemo, fue descubierto primero por Tales.

(D-K 11 A 1) D. Laercio I, 24:

pará te Ai1guptíwn gewmetreîn maqónta fhsì Pamfílh prw<ton katagráyai kúklou tò trígwnon o1rqogw'nion kaì qûsai boûn.

Panfila dice, que habiendo aprendido geometría de los egipcios, fue el primero en inscribir un triángulo rectángulo en un círculo, por lo cual sacrificó un buey.

(D-K 11 A 21) Plinio, Hist. Nat. XXXVI, 82:

mensuram altitudinis earum deprehendere invenit Th. Milesius umbram metiendo qua hora par esse corpori solet.

El milesio Tales descubrió cómo reconocer la medida de su altura [de las pirámides], midiendo la sombra a la hora en que solía ser igual al cuerpo.

(D-K 11 A 21) Plut., Septem. sap. conviv. 147a:

th>n bakthrían sth'saV e1pì tv< pérati th<V skiâV h8n h2 puramìV e1poíei, genoménwn tñ< e1pafñ< th<V a1ktînoV dueîn trigw'nwn e5deixaV, o8n h2 skià pròV th>n skiàn lógon ei3ce, th>n puramída pròV th>n bakthrían e5cousan.

Habiendo colocado un bastón en el límite de la sombra que produce la pirámide y formados dos triángulos por acción de los rayos del sol, mostró que la razón que tenía esta sombra en relación con la otra es la que existe entre el bastón y la pirámide.

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La escuela de Mileto

Publicado el 25 de Enero, 2008, 13:19. en General.
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La escuela de Mileto

Tales de Mileto

1

Tales de MiletoLas fuentes procedentes de Diógenes Laercio y de Suidas datan el nacimiento de Tales en torno al año 640 a.n.e., y su muerte hacia el 545. Ahora bien, la fecha, generalmente aceptada, de la madurez de Tales es el 585, año en que tuvo lugar un eclipse de sol que el milesio Tales predijo, según testimonio de Herodoto (I, 74) y de Plinio (Hist. Nat. II, 53). Si suponemos que en esta fecha tenía entre 40 y 45 años (edad aceptada como propia de la madurez de un pensador), entonces la fecha de su nacimiento no debe situarse más allá del 630 ó 625 a.n.e., fecha que concuerda aproximadamente con la de la olimpíada 39 (624) que transmite también Diógenes Laercio (I, 37-38).

Los testimonios nos informan de dos obras atribuidas a Tales (una, denominada Astrología Náutica, y otra Sobre los solsticios y los equinoccios), sin embargo, los propios testimonios conceden escaso valor a estas informaciones. Lo que sí parece cierto es que Tales visitó Egipto, según testimonio de Josepho y de Aecio, quien le atribuye, además, una teoría sobre las crecidas del Nilo (De placitis reliquiae, IV, 1, 1). Refuerzan esta noticia Plinio (Hist. Nat. XXXVI, 82) y Plutarco (Septem sapientium convivium, 147a) que informan que Tales descubrió la forma de conocer la altura de las pirámides.

La tradición considera a Tales como uno de los siete sabios (junto a Bias, Solón, Quilón, Pítaco, Cleóbulo y Periandro), con los atributos propios del sabio distraído que cae a un pozo por ir observando las estrellas (Platón, Teeteto, 174a), o como el sabio desinteresado a quien no interesan las riquezas, pero que demuestra a sus conciudadanos «qué fácil resulta a los filósofos enriquecerse cuando quieren hacerlo» (anécdota de las prensas de aceite, en Aristóteles, Política, I, 11, 1259a).

Otras veces, Tales es presentado como el arquetipo de científico interesado por múltiples especialidades, aún en estado embrionario, como la astronomía (eclipse de sol del 585) y la geometría. A Tales se le atribuye el descubrimiento de cinco teoremas geométricos. En primer lugar, el teorema relativo a la proporcionalidad de los segmentos cortados por rectas paralelas. El teorema, de dudosa atribución a Tales a pesar de llevar su nombre en la mayoría de los tratados elementales de geometría, aparece demostrado por primera vez en el libro VI de los Elementa de Euclides. No obstante, la atribución no carece de fundamento pues Tales lo habría, al menos, ejercitado en la determinación de la altura de las pirámides. Proclo atribuye, además, a Tales los tres teoremas siguientes (Diels-Kranz, 11 A 20): de la bisección del círculo, de la igualdad de los ángulos de la base en un triángulo isósceles, y de la igualdad de los ángulos opuestos por el vértice. Por último, según nos transmite D. Laercio (I, 24-25), Panfila atribuye a Tales el descubrimiento del teorema del triángulo diametral.

La imagen de Tales que las anécdotas de Herodoto nos transmiten es la imagen, no ya de un científico especializado, sino de un hombre práctico, de un ingeniero que presenta al rey Creso (en su campaña contra Ciro) un expediente para desviar el río Halis (Herodoto, I, 75), o de un organizador político que antes de la ruina de la Jonia aconseja la federación de sus ciudades con una junta suprema en Teos (Herodoto, I, 170).

Pero la tradición considera a Tales no sólo como un sabio, un científico o un hombre práctico, sino, ante todo como un filósofo, más aún, como el fundador de la Filosofía (Aristóteles, Laercio). En este sentido, Tales habría enunciado, de acuerdo con la escasa información de los testimonios, las tres tesis filosóficas siguientes:

  • a) La fuente o principio de todas las cosas es el agua.
  • b) La tesis del hilozoísmo. Es decir, que todas las cosas, incluso las aparentemente inanimadas, tienen vida: «todo está lleno de démones».
  • c) Que el cambio y la generación se explican por medio de la condensación y de la rarefacción.

2

Tales de Mileto¿La tesis de Tales «todo es agua» (Aristóteles, Metafísica, A, 3, 983 b 6) es una afirmación científica categorial, queriendo enunciar algo así como que Tales habría dicho más o menos que el agua entra a formar parte en un setenta por ciento en la constitución de los organismos —tal como enuncia la ciencia moderna—, o debe ser considerada más bien como una tesis de tipo filosófico?

Tal pregunta polariza las interpretaciones de Tales en dos sentidos: Tales científico (astrónomo, meteorólogo, ingeniero, &c.; es decir la versión de Tales como un maestro de sabiduría) y Tales filósofo, en cuanto iniciador de un tipo de pensamiento (no sólo de una escuela, sino también de una tradición), que aunque no se puede denominar propiamente filosofía, se constituye como una especie de protofilosofía que caracterizamos como «metafísica», y como una etapa necesaria al advenimiento de la filosofía. La pregunta retrotrae la cuestión de las interpretaciones de Tales a la relación entre ciencia y filosofía, y entre categorías e ideas, cuestión tanto más importante en un caso, como el de Tales, en el que las actividades científicas y filosóficas coinciden en la misma persona subjetiva.

Consideramos que la tesis de Tales («todo es agua»), en cuanto solidaria de la idea de physis es una proposición filosófica y no una afirmación de tipo científico. Si interpretamos a Tales como un científico o como un físico no se podría justificar desde ningún punto de vista la afirmación «todo es agua»:

a) Ad primum. No es justificable desde el punto de vista de la observación empírica puesto que ningún dato observable nos permitiría afirmar la omnipresencia del agua en el mundo de la naturaleza. Podría concederse incluso que desde un punto de vista físico la afirmación no es ajustada, pero que Tales puede ser interpretado desde supuestos químicos, puesto que a partir del hidrógeno, sustancia que genera el agua, se pueden sintetizar todos los demás elementos (Russell, Sabiduría de Occidente, y también Gomperz, Pensadores griegos, ed. Guarania, Asunción 1951, p. 77, nota 1, vol. I), o también interpretado como un biólogo, al modo como se plantea en la pregunta anterior. Pero en ambos casos no es aplicable la afirmación de Tales. Interpretar a Tales como un químico es completamente anacrónico, supondría que los griegos tendrían un concepto del agua semejante al nuestro, como H2O. En el segundo caso (Tales como biólogo) se limita la afirmación de Tales a los organismos, y dentro de estos a un setenta por ciento, lo que supondría admitir que, en todo caso, Tales se habría equivocado en un treinta por ciento.

b) Ad secundum. Aún en el supuesto de la omnipresencia del agua empírica en el mundo de la naturaleza (M1), la tesis de Tales tiene un sentido más radical; pues no solamente son agua las determinaciones físicas, sino que la «totalización» abarca a las determinaciones morales, psicológicas, políticas, etc; es decir, a todos los contenidos del mundo (Mi). Este sentido radical, esta extensión del todo al Mundus adspectabilis, nunca sería legítimo desde un punto de vista científico.

El agua de Tales, en cuanto solidaria de la idea de physis se caracteriza por ser:

a) Un monismo naturalista, consistente en la reducción de todas las formas del universo (Mi) a determinaciones naturalistas o físicas, propias del primer género de materialidad (M1), pero que al ejercer este carácter totalizante dejan de ser meramente físicas en el sentido estrictamente científico; y

b) Un monismo de la sustancia, consistente en la elección de una forma o sustancia física (el agua), que, siendo parte, se eleva a la categoría del todo (M), como sustancia primordial o arjé (a1rch'), negándose como parte, pero sin aniquilar, al mismo tiempo, el mundo de las formas (Mi). Al menos es en este sentido como cabe interpretar la afirmación de Aristóteles de que «si las sustancias físicas fueran las primeras entre todas las esencias, entonces la física sería la Filosofía primera» (Metafísica, XI, 7, 1064 b, 9-11). Ahora bien, por vía modus ponens estableceremos: «las sustancias físicas —para Tales y los milesios— son las primeras entre todas las sustancias» (salva veritate), luego, concluimos nosotros, «la afirmación de Tales respecto al agua no es de índole física, sino más bien metafísica».

En este orden de cosas es necesario afirmar que la tradición iniciada por Tales de Mileto no se reduce a una especie de curiosidad científica, que se incluye, no se sabe por medio de qué mecanismos, en la Historia de la filosofía. Denominamos al período del pensamiento presocrático como una «protofilosofía», como un tipo de reflexión objetiva sobre temas que, probablemente, son ya patrimonio del pensamiento mítico, como mítica es ya la idea de la reducción de todas las cosas a un todo. Pero esta reducción, presente ya en el mito, se presenta ahora bajo la forma «filosófica» de un monismo axiomático.

3

Tales de Mileto¿La filosofía de Tales se agota en el monismo, o es este monismo una herencia mítica, que tomado como material de la reflexión filosófica terminará por ser triturado?

Desde supuestos diversos se propenderá a valorar de Tales su monismo. Desde un punto de vista teológico Tales habría enunciado, aunque obscuramente, una verdad fundamental: que todo procede de un primer principio divino (versión teológica de la tesis del hilozoísmo). Heidegger valorará también el monismo de Tales, desde el cual habría captado «el sentido del ser». Incluso desde supuestos materialistas groseros se valorará de Tales su monismo naturalista. En este orden de cosas es paradigmática la tesis de Gomperz quien valora en los filósofos jonios su monismo naturalista y concibe esta tendencia al monismo como una tendencia a la sabiduría. Según Gomperz lo esencial en estos primeros filósofos consistiría, en primer lugar, en la adopción del punto de vista físico (científico positivo) y como consecuencia de esta perspectiva los presocráticos habrían enunciado dos tesis presentes en la física moderna: a) el reconocimiento de la existencia de sustancias elementales, y b) la idea de que la materia es indestructible, de que la materia solamente se transforma. En segundo lugar, según Gomperz, los jonios se caracterizarían por la superación del punto de vista científico positivo, el de la pluralidad de las sustancias elementales, en pro de la unidad de estas sustancias; es decir, en pro del monismo. Este monismo es valorado de tal modo por este pensador que advierte, incluso, que la tendencia al monismo comienza a aparecer en los últimos adelantos científicos que propugnan una especie de protomateria como componente esencial de los átomos de todos los elementos (Gomperz, op. cit., vol. I, pp. 73 y ss.).

La interpretación metafísica positiva de Tales propende a identificar la racionalidad con el monismo. Desde una perspectiva crítica, no metafísica, concebir racionalmente la realidad no consiste en concebir la realidad como un todo sino concebir la unidad de esa realidad de un modo racional. Si simbolizamos la tendencia al monismo por m (inicial de mónoV) y el racionalismo por l (inicial de lógoV), entonces m = l caracterizaría la valoración positiva metafísica del monismo. En cambio, la fórmula (m » l) = p, siendo p î m y p î l podría caracterizar la interpretación racionalista del monismo presocrático.

La identificación del monismo con la racionalidad está hecha desde supuestos metafísicos: lo que hay de verdad en la filosofía de Tales es el monismo. Pero si se admite esto, entonces no hay forma posible de establecer la diferencia entre los relatos míticos y el pensamiento filosófico presocrático, pues la idea de reducción de todas las cosas a una unidad no es específica de los milesios, sino que la toman de las concepciones míticas totalizantes de Hesíodo o del orfismo (el huevo primordial). Igualmente la concepción de la tierra en forma circular, como un plato que «flota sobre el agua», no es original de Tales, como tampoco es original la omnipresencia del agua si hacemos caso al testimonio de Aristóteles: «Pero algunos consideran también que los hombres más antiguos, muy anteriores a la generación actual y los primeros en hablar sobre los dioses, pensaron así [como Tales] sobre la naturaleza. Hicieron, en efecto, a Océano y Tetis, padres de la generación, y del juramento de los dioses agua —denominada por los poetas mismos Estigia—, ya que lo más antiguo es lo más venerado y lo más venerado es el juramento» (Metafísica, A3, 983b 27-34).

Desde una perspectiva no metafísica, las ideas de Todo y del universo en forma circular son temas propios de la conciencia mitológica que actúan ad modum de material sobre el cual reflexiona la razón filosófica. Lo esencial para el materialismo es que estos primeros pensadores empiezan a organizar este material de una forma diferente, con una racionalidad distinta de la racionalidad propia del mito. Por ello la fórmula m » l, propuesta más arriba, es engañosa por ser demasiado abstracta; es decir, por cuanto la fórmula no es capaz de diferenciar la racionalidad propia del mito de la racionalidad filosófica, y sólo es útil a efectos de diferenciar la perspectiva crítica de la perspectiva metafísica positiva presente en la fórmula m = l.

Desde la perspectiva crítica, desde la cual tratamos de interpretar a Tales, lo específico de su pensamiento y por lo que lo valoramos, no es haber concebido la realidad como un todo sino concebir la unidad de esa realidad según lo que hemos denominado la racionalidad en sentido estricto (propia de la ciencia y de la filosofía). Según la racionalidad en sentido estricto, las ideas presentes en el relato mítico comienzan a organizarse de tal modo que las operaciones, —que en el mito van ligadas a sujetos insustituibles (los dioses)— en el logos, están asociadas a sujetos (humanos) en tanto son sustituibles unos por otros; y las relaciones —organizadas en el mito como relaciones personales, como relaciones de parentesco— aparecen ahora como relaciones necesarias que se establecen entre los fenómenos, como leyes que pueden ser descubiertas por el logos.

El racionalismo estricto incluye, como hemos visto, el ejercicio de actividades y operaciones individuales, pero de tal suerte que la propia actividad, aún la más individual, se realiza mediante su absorción en un orden transindividual y objetivo que, en la época de Tales se estaría realizando en la actividad geométrica y en la razón jurídica-política solidaria del nomos democrático. En la demostración de sus teoremas geométricos, Tales estaría ejercitando o realizando la idea de razón en sentido estricto. El modelo geométrico de racionalidad podría haber servido a Tales para extenderlo a todo el universo. Lo que Tales habría encontrado en este modelo geométrico, no es la concepción circular del universo, dado que tal modelo circular estaba ya presente con carácter totalizante en el mito (el “huevo órfico”), sino más bien la autonomización de esta totalidad, dado que en el mito ésta no es autónoma. No cabe, pues, hablar de un primer principio extraño a esa totalización. El arjé (a1rch') como primer principio es inmanente a este todo que no tiene un comienzo temporal pues la physis (fúsiV) es el ahora y siempre que sostiene el universo visible. El modelo geométrico extendido al universo, tritura las concepciones míticas. La circunferencia al girar no tiene arriba y abajo, y esta concepción extendida al universo elimina los soportes del cielo y de la tierra. El universo ya no necesita columnas.

4

Tales de Mileto¿La identificación del arjé con el agua, es decir, con una forma determinada, propia del mundo de las formas, que adquiere los atributos del todo, es una tentativa racional o es, por contra, una tentativa carente totalmente de sentido?

Anaximandro ya habría objetado a Tales que el arjé no puede ser nada determinado porque es infinito y «si alguno de los elementos fuera infinito sus contrarios serían destruidos por él». (Simplicio, Física, 479-480). Desde esta perspectiva la tentativa de Tales habría sido completamente estéril. La dificultad implícita en el racionalismo de Tales, puesta de manifiesto por Anaximandro, sólo se puede apreciar cuando tal modelo comienza a romperse internamente. De este modo la crítica de Anaximandro se nos presenta como un desarrollo interno del racionalismo de Tales, y éste como una fase previa y necesaria del desarrollo de la razón. Pues lo que importa en Historia de la filosofía no es que Tales se equivocó, sino comprender la necesidad interna del desarrollo racional.

Tales instituye un proceso dialéctico entre las partes y los todos: el agua, como parte del todo, debe negarse como tal parte para convertirse en el todo, pero siendo fenómeno o parte al mismo tiempo.

Esta dialéctica es una idea que está presente en multitud de formas de pensamiento: las homeomerías de Anaxágoras (al menos una de sus acepciones), la mónada de Leibniz, el metafinito matemático, la omnipresencia del alma en todas y cada una de las partes del cuerpo («toda en cada una de las partes del cuerpo, y toda en su conjunto», Plotino, IV Enéada, II, 1), &c. Pero no se trata de justificar la tesis de Tales con la persistencia de esta idea en nuestra tradición cultural pues, en todo caso, sería esta persistencia la que quedaría justificada a partir de su origen en Tales.

Lo que es verdaderamente importante es que este proceso dialéctico debería estar presente de alguna manera en las propiedades del agua empírica, aquellas propiedades que Tales pudo observar para poder elevarla a la categoría del todo. Por ello, es necesario constatar qué propiedades del agua empírica son capaces cumplir las dos funciones dialécticas siguientes:

a) El arjé se presenta como fenómeno. Al realizarse como fenómeno el arjé adoptará la forma del fenómeno consistente en ocultarse a sí mismo como arjé. La propia transparencia del agua oculta la riqueza de los contenidos disueltos en ella. La transparencia es, pues, una propiedad del agua empírica con una función completamente apariencial que nos oculta la realidad contenida en ella. Todas las cosas se convierten u ocultan en el agua (la tierra, por ejemplo, al disolverse como lo hace la sal o el azúcar). Por ello, la distinción entre apariencia / realidad está siendo ejercitada ya por el propio Tales.

b) El fenómeno como arjé. El fenómeno o forma, en cuanto parte, debe negarse como tal para desempeñar el papel de la totalidad. Esto sólo será posible en tanto en cuanto el fenómeno elegido contenga en sí mismo el esquema de transformación en las demás partes, de tal modo que todas las formas del mundo (A, B, C, ...) no son sino transformados de la misma sustancia (monismo de la sustancia). Contribuiría a la elección del agua como sustancia primordial capaz de transformarse en otras muchas formas, el hecho de los diferentes estados en que se presenta el agua: sólido, líquido y gaseoso; también la observación de su transformación en mármol en las cavernas (las estalactitas, según cuenta Jenófanes de Colofón, frag. 47). Pero, sobre todo, el agua empírica parece poseer esta propiedad metamórfica en los procesos de rarefacción (mánwsiV) y condensación (púknwsiV), que Simplicio (Física, 24, 28-31 y 180, 14-16) atribuye a Tales y a Anaxímenes.

Los procesos de condensación y rarefacción son transformaciones recíprocas que nos permiten atribuir a la escuela de Mileto la racionalidad propia de un grupo de transformaciones. Este grupo tendría los postulados siguientes:

1) Postulado de cierre. El producto de dos rarefacciones es siempre una rarefacción y el de dos condensaciones una condensación. Es decir si por condensación paso de A a B, y de B a C, entonces el paso directo de A a C es también una condensación. Lo mismo se puede aplicar a la rarefacción. Si p = condensación, y m = rarefacción, resultará

pi / pj = pk
mi / mj = mk

2) Transformación inversa. A cada condensación corresponde una rarefacción y viceversa.

A pi corresponde pi-1 = mi
A mi corresponde mi-1 = pi

3) Transformación neutra. Existe una transformación que aplicada a cualquier fenómeno lo deja invariante. Por ejemplo, la traslación de un cuerpo sin variación de volumen.

4) Cotas. Este proceso tendría dos cotas: la rarefacción máxima correspondiente al espacio infinito y la condensación máxima correspondiente al punto. En ambos casos el mundo de las formas desaparecería, pero parece ser que esta perspectiva está cerrada para el pensamiento de Tales, aunque no para Anaximandro.

5

En el concepto del racionalismo del grupo de transformaciones (propio de la escuela milesia), están contenidas múltiples ideas, algunas explícitas en los propios fragmentos de Tales, y otras cuya atribución parece obligada.

1) El hilozoísmo. La cota máxima de condensación funcionaría en Tales como una idea límite en el sentido de que si bien no es posible su realización absoluta, puesto que en tal caso desaparecería el mundo de las formas, sin embargo a mayor condensación relativa correspondería mayor sustancia relativa. De este modo, la abundancia del agua, más que extensiva, sería intensiva y aparecerá sobre todo en las determinaciones más ricas, como en la vida y en los organismos (hilozoísmo). El proceso de la vida no consistirá, pues, sino en el mismo proceso de conservación del grado de condensación, que cuando no ocurre conlleva a la muerte.

2) La Idea de continuo. La Idea de transformación de unas cosas en otras contiene la idea de continuidad (de un monismo continuista). En última instancia todas las partes del mundo no son sino metamorfosis de lo mismo. En el agua empírica las partes del agua se absorben en el todo perdiendo sus perfiles (la gota de agua desaparece en el conjunto de las gotas, y el movimiento se propaga por continuidad en el agua a partir de un centro). La transformación de unas cosas en otras se produce en Tales de un modo directo e inmediato.

3) La Idea de eterno retorno. El mundo de Tales sería un mundo atemporal. La fúsiV es aquello de lo que todo procede ahora y siempre. El universo de Tales no da lugar a una disolución temporal de las formas, dado que el proceso es siempre reversible: a toda condensación corresponde siempre una rarefacción y viceversa.

4) Una antropología relativista. La reversibilidad de las transformaciones concluye necesariamente en una moral de corte relativista: todos los valores son, al fin y al cabo, simples transformaciones de la misma sustancia. Este proceso reversible sirve a la vez de argumento a la organización democrática de la política, e, incluso, las división entre los pueblos (griegos / bárbaros) es relativa.

5) Modelo reflexivo del conocimiento. El agua como esquema de identidad podría haber servido a Tales para establecer una teoría del conocimiento y de la visión como reflexión. El ojo es agua o humor acuoso que refleja los objetos externos, al igual que el agua de las charcas refleja los arbustos de sus orillas.

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TALES DE MILETO

Publicado el 25 de Enero, 2008, 13:09. en General.
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Tales de Mileto


Tales de Mileto

(- 624 a - 546)

Vida y obras de Tales

Biografía

Mapa de Mileto en siglo VII antes de nuestra era

1.

Nació Tales en la ciudad de Mileto, aproximadamente en el 624 a.C., y murió en el 546 a.C. Tradicionalmente se ha considerado a Tales uno de los siete sabios de Grecia, siendo, junto con Solón, de los más citados en las diversas listas en que se los agrupaba. Las referencias acerca de su vida son confusas y contradictorias. Respecto a su propio origen, por ejemplo, unos le consideran de origen fenicio, habiendo sido posteriormente hecho ciudadano de Mileto, y otros le hacen natural de Mileto y de sangre noble.

2.

También afirman unos que estuvo casado y que tuvo un hijo, mientras otros afirman que fue soltero y adoptó un hijo de su hermano. (Sobre esta soltería de Tales nos transmite Diógenes Laercio la siguiente anécdota: "cuéntase también que apretándole su madre a que se casase, respondió que todavía era temprano; y que pasados algunos años, urgiendo su madre con mayores instancias, dijo que ya era tarde"). La misma incertidumbre rodea los demás aspectos de su vida. Se dice que viajó por Egipto, donde aprendió geometría, y donde midió la altura de las pirámides a partir de su sombra; en todo caso se le ha tenido siempre por astrónomo y geómetra práctico, atribuyéndosele algunos descubrimientos matemáticos como el teorema que lleva su nombre. Quizá la referencia más exacta de su vida sea la predicción del eclipse que tuvo lugar el año 585 antes de Cristo, lo que le valió gran renombre y fama.

Pensamiento

1.

Respecto a su obra, unos afirman que no escribió nada y otros le consideran autor de varias obras, entre ellas una "Astrología náutica".

2.

En cuanto a su cosmología. afirmaba, según las referencias que nos han transmitido los antiguos, que la tierra estaba sobre el agua, flotando como un disco. Se le atribuye la afirmación "todo es agua", que se ha interpretado en el sentido de que Tales afirmaba que el agua era el elemento originario de la realidad, el principio de todas las cosas, o bien en el sentido de que todas las cosas estaban constituidas o formadas por agua. ¿De dónde procede esta idea? Algunos afirman que Tales la tomó de la mitología oriental; la mayoría, sin embargo, tienden a atribuirle un origen experimental, bien derivado de la experiencia de lo húmedo y de la importancia de la humedad en el desarrollo de la vida, o bien de la observación de la evaporación del agua, que hace que este elemento se transforme en otro. En todo caso fue el primero que planteó la cuestión de la naturaleza última del mundo, concibiendo las cosas como formas cambiantes de un primer y único elemento: el agua.

3.

Lo importante de lo que nos ha llegado de su pensamiento es, pues, que concibió la noción de la unidad en la diversidad, intentando explicar a partir de ella las diferencias que se perciben en la multiplicidad de lo real, y que dicho principio o "arjé" era de carácter material.

4.

Sea como fuere, Tales es considerado el primer filósofo por cuanto, frente a las explicaciones de la realidad de carácter mítico y religioso, nos ofrece por primera vez una explicación basada en la razón, es decir, en la que no se apela a entidades sobrenaturales para explicar lo real ni se admite lo contradictorio, rechazándose, además, la heterogeneidad entre la causa y el efecto: si la realidad es física, su causa ha de ser también física (el agua, por ejemplo).

La Escuela de Mileto

2.

La continuidad de la reflexión filosófica de Tales, a través de Anaximandro y Anaxímenes, dió lugar a que se les agrupara en la llamada "Escuela de Mileto", cuyas principales caracterísitcas podríamos resumir como sigue:

2. 1

Los milesios, también llamados "físicos", se preocupan por determinar el principio último, la naturaleza última de la realidad, planteándose por lo tanto el problema de la unidad en la diversidad.

2. 2

Esa primera causa de lo real tiene que ser eterna y de carácter material: no hay en ellos idea de "creación", de comienzo absoluto.

2. 3

Su explicación es de carácter racional: se reclama la homogeneidad entre la causa y el efecto y se rechaza el recurso a lo mágico y a lo contradictorio.

2. 4

Hay algún tipo de ley que regula el funcionamiento del universo y es posible encontrarla mediante la razón; la idea de ley remite, en este caso, a un principio de unidad de lo real.

2. 5

Por último, no hay una distinción clara entre ciencia y filosofía, entendidos los términos en sentido actual.


HERÁCLITO

Publicado el 25 de Enero, 2008, 13:02. en General.
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Heráclito de Éfeso


Heráclito de Éfeso

(- 544 a - 484)

Vida y obras de Heráclito

Biografía

Restos arqueológicos del templo de Domiciano, en ëfeso

1.

Pocas son las cosas que sabemos de la vida de Heráclito de Éfeso. Nació hacia el 544 antes de Cristo, aproximadamente, y vivió en Éfeso, ciudad enclavada en la costa Jonia, al norte de Mileto, hasta su muerte, en el 484 antes de Cristo. Pertenecía a una familia aristocrática y, al parecer, no se llevó muy bien con sus conciudadanos, si nos atenemos a alguno de los fragmentos que se conservan de su libro, y a los testimonios de sus contemporáneos.

2.

Escribió una obra a la que se le da el título común " Sobre la naturaleza" que se le había dado también a los libros escritos por otros filósofos anteriores. No es seguro que se tratara realmente de un libro en el que se desarrollaran sistemáticamente temas relacionados con el conocimiento de la naturaleza, el alma o la cosmología. Es probable que se tratara de un conjunto de sentencias recopiladas en forma de libro, hipótesis que se apoya en el carácter enigmático y oracular de los fragmentos que conservamos, carácter que ya en su época le valió el sobrenombre de "El oscuro".

Pensamiento

1.

Respecto a los contenidos esenciales de su interpretación de la naturaleza, siguiendo la línea abierta por los filósofos de Mileto, podemos destacar:

a)

la afirmación del cambio, o devenir, de la realidad, ("Este cosmos [el mismo de todos] no lo hizo ningún dios ni ningún hombre, sino que siempre fue, es y será fuego eterno, que se enciende según medida y se extingue según medida.”) que se produce debido a:

b)

la oposición de elementos contrarios, que es interpretada por Heráclito como tensión o guerra entre los elementos. ("Conviene saber que la guerra es común a todas las cosas y que la justicia es discordia y que todas las cosas sobrevienen por la discordia y la necesidad.") Ahora bien, esa "guerra" está sometida a:

c)

una ley universal, el Logos, (que podemos interpretar como razón, proporción...) que regula todo el movimiento de la realidad conduciéndolo a la armonía, y unificando así los elementos opuestos; de donde se sigue la afirmación de la unidad última de todo lo real. ("No comprenden cómo esto, dada su variedad, puede concordar consigo mismo: hay una armonía tensa hacia atrás, como en el arco y en la lira".)

2.

La identificación del cosmos con un fuego eterno probablemente no deba ser interpretada en el sentido de que el fuego sea una materia prima original, del mismo modo en que lo eran el agua para Tales o el aire para Anaxímenes. El fuego sería la forma arquetípica de la materia, debido a la regularidad de su combustión, que personifica de un modo claro la regla de la medida en el cambio que experimenta el cosmos. Así, es comprensible que se le conciba como constitutivo mismo de las cosas, por su misma estructura activa, lo que garantiza tanto la unidad de los opuestos como su oposición, así como su estrecha relación con el Logos.

Restos arqueológicos del teatro de Éfeso

3.

La idea de que el mundo nos ofrece una realidad sometida al cambio no es original de Heráclito: a todos los pensadores presocrácticos les impresionó dicha observación. Las afirmaciones de que "todo fluye" y "no se puede bañar uno dos veces en el mismo río" se las atribuye Platón libremente en sus diálogos, sugiriendo la correspondiente consecuencia: "nada permanece". Es probable que Heráclito insistiera en la universalidad del cambio más que sus predecesores pero, por los fragmentos que conservamos de su obra, lo hacía aún más en la idea de la medida inherente al cambio, en la estabilidad subsistente.

4.

Probablemente Platón se dejara influir por las exageraciones sofísticas del siglo V, y por las de los seguidores de Heráclito, como Cratilo, quien al parecer afirmaba que ni siquiera era posible bañarse una vez en el mismo río; pero sus consideraciones transmitieron a la posteridad una imagen deformada del pensamiento filosófico de Heráclito, en la que abundará posteriormente Aristóteles, quien acusará a Heráclito de negar el principio de contradicción (“Una cosa no puede ser ella misma y su contrario, en el mismo aspecto y al mismo tiempo.”) al afirmar que los opuestos son "uno y lo mismo". Parece claro por los fragmentos conservados que con esa expresión Heráclito quería significar no que eran "idénticos" sino que pertenecían a un único complejo, o que no estaban esencialmente separados. (Kirk y Raven, "Los filósofos presocráticos", Madrid, Gredos, 1970.)


Diogenes. La secta del perro

Publicado el 11 de Enero, 2008, 23:22. en General.
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Diógenes el cínico

Diógenes el cínico (413 - 324 a.C.)

La secta del perro

Diversas son las anécdotas que de este filósofo cínico nos han llegado fundamentalmente a través del historiador Diógenes Laercio. Éste retrata fielmente el talante y el modo de vida de este filósofo provocador que nos incita constantemente a reflexionar sobre las complicaciones inútiles a las que la vida en sociedad a veces nos arrastra.

La crítica a la religión y la superstición

"Viendo en cierta ocasión cómo los sacerdotes custodios del templo conducían a uno que había robado una vasija perteneciente al tesoro del templo, comentó: «Los ladrones grandes llevan preso al pequeño.»”
“Cierto día observó a una mujer postrada ante los dioses en actitud ridícula y, queriendo liberarla de su superstición, se le acercó y, de acuerdo con la narración de Zoilo de Perga, le dijo: « ¿No temes, buena mujer, que el dios esté detrás de ti (pues todo está lleno de su presencia) y tu postura resulte entonces irreverente? »”
“A los que se inquietaban por sus sueños, les censuraba que descuidaran lo que hacían despiertos y se preocuparan en cambio tanto de lo que imaginaban dormidos.”
“Alguien muy supersticioso le amenazó: « De un solo puñetazo te romperé la cara »”; Diógenes replicó: « Y yo, de un solo estornudo a tu izquierda te haré temblar »”.
“Al ser iniciado en los misterios órficos, como el sacerdote aseguraba que a los admitidos en los ritos les esperaban innumerables bienes en el Hades, le replicó: « ¿Por qué, entonces, no te suicidas? »”
“A quien le decía que la vida era un mal, lo corrigió: « No la vida, sino la mala vida »”

Desprecio de las convenciones sociales y de todas las diferencias que se fundan en ellas

“Solía hacerlo todo en público, las obras de Deméter y las de Afrodita. Y lo justificaba argumentando que si comer no es un absurdo, no es absurdo hacerlo en la plaza pública; y como resulta que comer es natural, también lo es hacerlo en la plaza pública. Se masturbaba en público y lamentaba que no fuera tan sencillo verse libre de la otra comezón del hambre frotándose las tripas.”
“Habiéndole uno invitado a entrar en su lujosa mansión, le advirtió que no escupiese en ella, tras lo cual Diógenes arrancó una buena flema y la escupió a la cara del dueño, para decirle después que no le había sido posible hallar lugar más inmundo en toda la casa”
“Solía decir, como sabemos por Hecatón en sus Sentencias, que es preferible la compañía de los cuervos a la de los aduladores, pues aquéllos devoran a los muertos; éstos, a los vivos.”
“Afirmaba también que las cosas de mucho valor tenían muy poco precio, y a la inversa: una estatua llega a alcanzar los tres mil dracmas mientras que un quénice de harina se vende a dos ochavos”

La búsqueda de la felicidad y la vuelta a la naturaleza

“Relata Teofrastro en su Megárico que, observando en cierta ocasión a un ratón que correteaba sin rumbo fijo, sin buscar lecho para dormir, sin temor a la noche, sin preocuparse de nada de lo que los humanos consideran provechoso, descubrió el modo de adaptarse a las circunstancias. Fue el primero, dicen algunos, que dobló su manto al verse obligado a dormir sobre él; que llevó alforjas para poner en ellas sus provisiones, y que hacía en cualquier lugar cualquier cosa, ya fuese comer, dormir o conversar. Así solía decir, señalando al pórtico de Zeus y al Pompeyon, que los atenienses le habían provisto delegares para vivir.
Bastón, al principio, no lo usó sino estando enfermo. Pero posteriormente lo llevaba a todas partes, no sólo por la ciudad, sino también por los caminos, juntamente con la alforja. Así lo atestigua Olimpiodoro, magistrado de Atenas y Polieucto, el orador, y Lisanias, el hijo de Escrión.
Encargó a uno que le buscase una choza donde vivir, pero como éste se demorara, se alojó en un barril del Metrón, según él mismo narra en sus Cartas. En verano se revolcaba en la arena ardiente y en el invierno abrazaba las estatuas cubiertas de nieve, ejercitándose ante todo tipo de adversidades”
Observando cierta vez un niño que bebía con las manos, arrojó el cuenco que llevaba en la alforja, diciendo: « Un niño me superó en sencillez.» Asimismo se deshizo de su escudilla cuando vio que otro niño, al que le se había roto el plato, recogía sus lentejas en la cavidad de un pedazo de pan”
Proclamaba que los dioses habían otorgado a los hombres una vida fácil, pero que éstos lo habían olvidado en su búsqueda de exquisiteces, afeites, etc. Por eso, a uno que estaba siendo calzado por su criado, le dijo:«No serás enteramente feliz hasta que tu criado te suene también las narices, lo que ocurrirá cuando hayas olvidado el uso de tus manos».
A los que le aconsejaban salir en persecución de su esclavo fugitivo, les replicó: "Sería absurdo que Manes pudiera vivir sin Diógenes y Diógenes, en cambio, no pudiese vivir sin Manes".

La sabiduría y la filosofía

“A uno que le reprochó: «Te dedicas a la filosofía y nada sabes», le respondió: «Aspiro a saber, y eso es justamente la filosofía.»”
Preguntado acerca de qué beneficio había obtenido de la filosofía, contestó: «Como mínimo, estar preparado para cualquier contingencia.» Preguntándole uno de dónde era, respondió: «Ciudadano del mundo.»”
“A uno que le manifestó el deseo de filosofar junto a él, Diógenes le entregó un atún y le ordenó seguirle. Aquél, avergonzado de llevarlo, se deshizo del atún y se alejó. Diógenes se encontró con él al cabo de un tiempo y, riéndose, exclamó: «Un atún ha echado a perder nuestra amistad. »”

La filosofía como provocación


“Se acercó a Anaxímenes, el orador, que era extremadamente obeso, y le propuso: «Concede a nosotros, mendigos, parte de tu estómago; nosotros saldremos ganando y para ti será un gran alivio.» Cuando el mismo orador peroraba, Diógenes distrajo a su audiencia esgrimiendo un pescado. Irritado aquél, Diógenes concluyó: «Un pescado de un óbolo desbarató el discurso de Anaxímenes».”
“Se comportaba de modo terriblemente mordaz: echaba pestes de la escuela de Euclides, llamaba a los diálogos platónicos pérdidas de tiempo; a los juegos atléticos dionisíacos, gran espectáculo para estúpidos; a los líderes políticos, esclavos del populacho. Solía también decir que, cuando observaba a los pilotos, a los médicos y a los filósofos, debía admitir que el hombre era el más inteligente de los animales; pero que, cuando veía a intérpretes de sueños, adivinos y a la muchedumbre que les hacía caso, o a los codiciosos de fama y dinero, pensaba que no había ser viviente más necio que el hombre. Repetía de continuo que hay que tener cordura para vivir o cuerda para ahorcarse”
“Cierta vez que nadie prestaba atención a una grave disertación suya, se puso a hacer trinos. Como la gente se arremolinara en torno a él, les reprochó el que se precipitaran a oír sandeces y, en cambio, tardaran tanto en acudir cuando el tema era serio. Decía que los hombres competían en cocearse mejor y cavar mejor las zanjas, pero no en ser mejores. Se extrañaba asimismo de que los gramáticos se ocuparan con tanto celo de los males de Ulises, despreocupándose de los suyos propios; de que los músicos afinaran las cuerdas de sus liras, mientras descuidaban la armonía de sus disposiciones anímicas; o de que los matemáticos se dieran a observar el sol y laguna, pero se despreocuparan de los asuntos de aquí; de que los oradores elogiaran la justicia, pero no la practicaran nunca; o de que, por último, los codiciosos echasen pestes del dinero, a la vez que lo amaban sin medida. Reprochaba asimismo a los que elogiaban a los virtuosos por su desprecio del dinero, pero envidiaban a los ricos. Le irritaba que se sacrificase a los dioses en demanda de salud y, en el curso del sacrificio, se celebrara un festín perjudicial a la salud misma. Se sorprendía de que los esclavos, viendo a sus dueños devorar manjares sin tregua, no les sustrajeran algunos.”
“Elogiaba a los que, a punto de casarse, se echaban atrás; a los que, yendo a emprender una travesía marítima, renunciaban al final; a los que proyectaban vivir junto a los poderosos, pero renunciaban a ello.”
“Decía imitar el ejemplo de los maestros de canto coral, quienes exageran la nota para que los demás den el tono justo.”
“En otra ocasión, gritó: « ¡Hombres a mí!» Al acudir una gran multitud les despachó golpeándolos con el bastón: «Hombres he dicho, no basura».”

Su mendicidad

“Estaba en una ocasión pidiendo limosna a una estatua. Preguntándole por qué lo hacía, contestó: «Me ejercito en fracasar.» Para mendigar –lo que hacía a causa de su pobreza- usaba la fórmula: «Si ya has dado a alguien, dame también a mí; si no, empieza conmigo.»”
“« ¿Por qué –se le preguntó- la gente da dinero a los mendigos y no a los filósofos?» «Porque –repuso- piensan que, algún día, pueden llegar a ser inválidos o ciegos, pero filósofos, jamás.»”
“Pedía limosna a un individuo de mal carácter. Este le dijo: «Te daré, si logras convencerme.» «Si yo fuera capaz de persuadirte –contestó Diógenes- te persuadiría para que te ahorcaras».”
“En un banquete algunos le echaron huesos, como si fuera un perro: Diógenes, comportándose como un perro, orinó allí mismo”

Diógenes Laercio: Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos ilustres

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